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LA EXPERIENCIA

(TESTIMONIOS) 

    LLUVIA DE DONES     

 

          Para ir a donde no se sabe hay que ir por donde no se sabe, decía el místico Juan de la Cruz -o, si lo prefieres, San Juan de la Cruz. Es éste un bello y largo camino, con una belleza mucho más amplia y profunda de lo que puedo expresar con palabras. Cuando dejas de esperar, entonces todo se convierte en un regalo inesperado, en una lluvia de dones. Quizás esa expresión describa lo que siento cuando, cada pocos pasos, encuentro manifestaciones de gratitud e informaciones inequívocas sobre cómo mejora la vida de aquellos que se acercan al PORTAL con la intención de sanarse o de aprender. Me emociono intensamente, cada pocos días tengo que llorar porque entonces su gratitud se convierte automáticamente en la mía. Me siento privilegiado y bendecido por la vida y pienso que el Universo es generoso conmigo, infinitamente...

          Desde luego pienso que la inmensa laguna investigadora que todavía existe en torno a actividades que practico, como el Reiki u otras, no se verá cubierta, ni siquiera apenas en parte, por los muchos testimonios ofrecidos por las personas que conocen, estudian y utilizan estas técnicas. Además ¿por qué ibas a creer lo que aquí se dice?

           Algunos de ellos, los que me transmiten por escrito y se me permiten, los reflejo ahora en esta página. A propósito, si eres -o fuiste- alumno de la escuela PORTAL, o acudiste a ella con intención de sanarte, estaré encantado de recibir por correo electrónico el relato de tu experiencia. Pasaría a incluirse en esta sección. Y no olvides poner al final de tu relato la expresión: "Firmado:..." De ese modo sabré si quieres usar un pseudónimo o tu nombre verdadero. Te lo agradezco de antemano.

          Porque pienso, sí, que habrá personas que sepan percibir de algún modo sutil su autenticidad y así obtener una primera aproximación a lo que pueden ser estas sanaciones y estos trabajos en el crecimiento personal. Aproximación que, aunque nunca podrá sustituir a la propia experiencia, sí puede dejarte atisbar que ahí verdaderamente hay algo que acaso merezca la pena ser conocido. Te sugiero, por cierto, que no te dejes arrastrar por la vehemencia de estos testimonios, de tal modo que el día que decidas tener esa experiencia en carne propia, no vayas a caer en la decepción. Cada persona es única. Y cada momento de cada persona es único. Irrepetible.

              Pero el motivo más poderoso es el de compartir esa lluvia de dones, esa generosidad del Universo que, por serlo, no estaría bien se quedara a dormir en mi corazón. Hace mucho tiempo que comprendí que no te hace maestro tu maestro. Te hacen maestro tus alumnos. Al presentarlos para ti en esta página, siento que lo que hago con estos testimonios es honrarlos. Aquí están.

 

 

 

En los días 23 y 24 de febrero de 2008 se ha producido mi iniciación en la práctica del Reiki.

Han sido dos días especiales, compartidos con nueve personas que tenían la misma inquietud, curiosidad, esperanza…

Y compartidos además con la persona que ha hecho que todo esto sea posible, mi maestro Zaim.

La primera vez que supe algo del reiki fue en el verano anterior, durante unas vacaciones en Malasia, leyendo un artículo en la revista “Elle” en el cual se narraba la experiencia de una top model en el tsunami que arrasó la costa de Tailandia un tiempo antes.

Esta persona quedó gravemente herida, su pareja falleció y pese a todo y gracias a esta práctica, su recuperación fue “milagrosamente” rápida.

No volví a saber nada sobre el tema hasta un día cualquiera en una clase cualquiera de yoga a las que yo asistía e impartida por Zaim.

Como el momento no era el más indicado, la información que me llegó fue insuficiente lo que hizo que no se despertara en mí la curiosidad, unido a una actitud de “respeto” frente a estas prácticas tan desconocidas para mí.

Quién sin duda ha sido el artífice de mi despertar hacia el reiki es (Amelia), mi compañera de yoga. Ella ya estaba iniciada en la práctica y estaba encantada. Afirmaba que el cambio en su vida había sido radical, así de fuerte, radical.

Y poco a poco, día a día, conversación tras conversación, experiencia tras experiencia llegó el día en que el reiki llegó a mi entorno, concretamente a mi pareja que debido a un accidente se lesionó el húmero, lesión dolorosa y de lenta recuperación. Y como no, ahí estaba Amelia para ofrecerse voluntariamente en aplicárselo.

Mi compañero mejoró poco a poco, sin saber si se debía al reiki o a sus ejercicios de rehabilitación diarios. Lo que sí es cierto es que unos días después su ánimo había mejorado considerablemente.

Quizá esta experiencia no fue la más definitoria de los efectos beneficiosos en la persona que recibe reiki pero aún así, me convencí que debía conocer más sobre esto y aprovechar la oportunidad de formar parte de aquel grupo de iniciación.

Dentro del grupo había una persona que ya había experimentado los efectos beneficiosos del reiki y lo que contó fue sorprendente y eso mismo fue lo que le llevó a hacer el curso. Su experiencia me daba más motivos para estar ahí.

El primer día se realizó la práctica de la iniciación y la autosanación. En ayunas y tras haber realizado un ejercicio de meditación, todos estábamos más preparados para recibir por parte del maestro la iniciación.

Más tarde y después de recibir la información necesaria para comenzar con la práctica, realizamos un ejercicio de autosanación.

Todos ya pudimos sentir algo en ese momento y en las horas posteriores.

Al día siguiente realizamos dos sesiones, una en la que aplicábamos el reiki y otra en la que nos lo aplicaban.

El resultado fue sorprendente ya que, para las prácticas, se formaron parejas entre personas que antes de entrar en esa casa, no se conocian de nada y mucho menos sabían de sus posibles dolencias.

Tras la práctica, de una forma u otra, el emisor sabía las zonas con dolencia del receptor. Todo esto en la primera práctica.

La experiencia de recibir es muy positiva pero no lo es menos la de dar.

De esta forma ha entrado el reiki en mi vida y espero que en toda mi vida me acompañe, para siempre.

Carmen

 

Agradezco a la vida estar aquí ahora, a mis padres los valores que me han transmitido, y de encontrar en mi camino personas que me han enseñado cosas tan valiosas.

Yo era una persona preocupadiza, pensativa, negativa y triste. Me sentía insegura; no había salido de un problema y me venía otra carga aún más pesada. Yo no entendía, me hacía mil preguntas, miraba las cosas desde diferentes puntos de vista, me sentía en un callejón sin salida.

Oré, pedí ayuda, como siempre hago.

A comienzos del verano pasado coincido con alguien que sabe leer mis gestos, mi mirada, que me había observado en varias ocasiones y me pregunta” ¿qué tal?”. Yo comienzo a exteriorizar preocupaciones, ese día estaba tan cargada que no podía más.

Me ofrece su ayuda, me lleva a su consulta, me invita a un vaso de agua (me recuerda a Jesucristo, el agua de la vida).

Hablamos durante un largo rato.

Su voz, su mirada, su sencillez, su paz… ¡Yo confío en él!

Primero me sugiere que lea un libro “El poder del Ahora” de Eckhart Tolle. Al cabo de dos días me hace un preparado de flores de Bach, algo totalmente desconocido para mí, concretamente el día 22 de Junio.

Y los días 25, 26 y 27 de Junio recibo tres sesiones de Reiki, una por día, a las doce de la mañana, y aquí comienza mi andadura.

Algo especial comenzó a ocurrir dentro de mí; cuando salí de cada una de las sesiones parecía que estaba flotando, algo mágico, me sentía diferente, me observé en el espejo y noté en mis ojos un brillo especial, una alegría que antes no había.

A los pocos días me di cuenta que no me dolía la zona lumbar, era como si la mochila tan pesada que había llevado, me la hubiese descolgado, esa mochila cargada de emociones retenidas, culpa, dolor del pasado…

Esta ayuda me la da Zaím, un terapeuta al cual le debo gratitud y respeto. Es mi vecino, mi maestro de la vida, mi guía espiritual y mi profesor de yoga.

En la misma semana Zaím imparte el curso “Equilibrio emocional” los días 30 de junio y 1 de julio; allí acudí gracias a Zaím. Había gente conocida; aprendimos cómo hacer que las emociones no se instalen en nosotros y nos creen enfermedades, que nos afecten lo más levemente posible, en varias técnicas (Noesiterapia, E.F.T., …) fue un curso de crecimiento personal muy completo.

En casa fui practicando día a día, y al poco tiempo me doy cuenta que mi ansiedad estaba desapareciendo, ya no aparecía esa bola en la garganta que dificultaba mi respiración (me ocurría cuando me ponía nerviosa).

Poco a poco me di cuenta que la desidia que últimamente me caracterizaba se había esfumado.

Tenía ganas de vivir, de salir, de relacionarme con la gente; ahora ya no me siento invisible.

Ahora cuando me enfado no grito ni me pongo histérica, con serenidad se enfrentan mejor los obstáculos.

No me atrevía a salir con el coche por carretera, tenía miedo a raíz de un accidente que tuve; ahora he conseguido viajar de nuevo.

En otoño los días 6 y 7 de octubre Zaím imparte un curso del Reiki de primer grado al cual acudí. Fuimos doce personas, la mayoría conocidos; el compartir un fin de semana tan intenso y entrañable, hace como si nos conociésemos de siempre.

Con Reiki he crecido en:

·         Autoconocimiento

·         Consciencia

·         Paciencia

·         Aceptación

·         Capacidad para perdonar y pedir perdón

·         Ayudar a los demás desinteresadamente

·         Valorar lo verdaderamente valioso de la vida

·         Autoestima

·         Amor en un sentido amplio

·         Ser más independiente

·         Ver la vida desde una perspectiva diferente

·         Ser mejor persona

·         No tener miedo a la soledad

·         Recordar el pasado con cariño, valorando todo lo bueno, no con nostalgia como antes

·         No hay obstáculos, hay un afán de superación; un trabajar día a día, poco a poco, para ir resolviendo los problemas de la vida

·         Valorar todo lo que soy, la verdad que llevo dentro, para poder desenvolverme en la vida, y así poder ayudar a los demás, sobre todo a mi entorno más cercano

·         Ordenar mis pensamientos, organizar mi vida

·         Escuchar el silencio, que es quien mejor me habla

·         Sentir la belleza, la armonía de la naturaleza; sentirse parte de este universo

·         Sentir la paz y compartirla con los demás

·         Llegar al interior, a la esencia de las personas, saber escuchar

·         Con Reiki dejé de fumar, deseaba dejar de fumar, me sabía mal el tabaco, llevo siete meses sin tabaco; me doy cuenta por qué me enganché a fumar cuando era adolescente

·         He perdido un poco de peso, de volumen de grasa

·         El colesterol bueno ha ascendido

·         Mi pelo antes frágil, ahora está más fuerte y más bonito

·         El día de mi cumpleaños último, ha sido más agradable

·         He vuelto a ver a amistades del pasado, a familiares que hacía mucho tiempo no veía; he entrado, me he dirigido a sitios donde estaban sin yo saberlo, pero como si alguien me guiase

·         En ocasiones la gente me cuenta su dolor, sus problemas, incluso gente poco conocida

·         Me siento segura, alegre, llena de vida. Tengo muchas amigas, Elsa, Adela, en especial Carmen que es catorce años más joven que yo, y en el interior nos parecemos mucho; y de ella tengo mucho que aprender; me aconseja y me guía en algunas ocasiones. Es muy grande Carmen, gracias por estar ahí.

Zaím, tu misión es abrir puertas, a mí me has abierto puertas (al mundo, a las relaciones sociales, a probar, a luchar, a aprender, a buscar trabajo…)

También me has abierto un gran ventanal que está lleno de luz y alegría, que es la VIDA y cuando me acerco a él puedo:

Contemplar amaneceres

El trino de las aves

El baile de las flores

El perfume de un día nuevo

¡Cuánta belleza!

Esa paz infinita

Fluye el agua del río

Como fluye la vida

El sol acaricia las olas

Como tu voz acaricia las almas

Escucharé el silencio

Me elevaré tan alto…

Y en el sendero de la vida, mi fe florecerá.

¡OM SHANTI!

Amelia

 

Cuando  me inicie en reiki llevaba cuatro años con terapias, biodanza, antigimnasia, con las que continuo.

El reiki significó el comienzo de la aceptación de mi parte divina -no siempre  lo recuerdo, el trauma católico ofrece resistencias, por veces "solo soy materia", "otras no soy digna".         

A mi maestro Zaím le he pagado religiosamente los cuatro cursos hasta mi maestría en reiki, lo impagable es… ser una puerta siempre abierta para mi, un hombro un regazo en donde aliviar mis atrancos, una sonrisa ante mi impaciencia, corazón que siento en la distancia geográfica. 

Dice una canción portuguesa: el corazón puerta de la vida

abre su puerta al bien y al mal.

Zaím siempre agradece mis alegrías y desconsuelos. Su abrazo, mi pañuelo, es tronco que ramifica en otros maestros, compañeros, hermanos. Cuando creo que todo esta perdido me ofrecen su corazón. Se vuelve charco el océano, sosiego y alegría el dolor.

Gracias siempre, Zaím

       Anadía,  maestra de reiki, alumna de la vida

 

 

 

                

Mi querido y respetado Maestro ....

Y no es coña, porque gracias al Reiki... ¡SI!, pero también gracias a ti, que con tu manera de enseñarme y guiarme, con tu sincera aceptación , he llegado a encontrar el sendero para encontrarme en este camino de mí mismo que inicie con fuerza y determinación , un buen día de agosto del año pasado, en un lugar solitario de Galicia y que posteriormente en Febrero de este año con el primer nivel se afianzó y consolidó.

No sabes cuanto agradeceré a la vida haberte conocido y que ésta te pusiera en mi camino, justo cuando yo, discípulo, estaba preparado para encontrarte a ti, maestro.

Has sido y siempre serás mi maestro, mí guía en esta nueva forma de entender la vida, mi bastón en este maravilloso sendero y mi mochila donde guardar tantos tesoros como he ido descubriendo durante esta formación Reiki, que culminamos con la maestría.

Gracias por todo, Maestro, y hasta siempre, porque siempre te llevaré en mi corazón.

Maestro Guepalám

 

 

 

Mi experiencia con el Reiki ha sido fantástica, una ventana a la sanación y al crecimiento espiritual.

Hace ahora cuatro meses que me inicié en el primer nivel. Al principio lo tenía muy claro. Quería iniciarme al Reiki por crecimiento interior. Ya lo conocía, me había informado, no era para mí un mundo desconocido. Pero lo que me aportó el Reiki ha sido maravilloso. Me ha dado la oportunidad de viajar a través de mi interior y de descubrir muchas cosas que tenía que sanar de las que no era consciente. Y eso ha mejorado mi calidad de vida y mi bienestar ya que tengo clarísimo que para crecer interiormente primero hay que hacer limpieza interior y después ya viene la luz, el bienestar general. Recién acabo de hacer el segundo grado, no ha pasado ni un día,  y desde luego me ha dado las claves para completar este crecimiento interior, que por supuesto lleva un tiempo. Pero estoy completamente segura que el Reiki ha traído unos beneficios a mi vida impresionantes. Por eso animaría a todas las personas que como yo están buscando el crecimiento interior a iniciarse al Reiki porque sin duda encontrarán mucho más de lo que van buscando.

Un abrazo

Laura

 

 

 

Hola  Zaím!

Quiero agradecerte, por abrirme una puerta que tanto necesitaba y que yo pedía a Dios hace mucho tiempo.

Yo no conocía nada de Reiki, pero haciendo un curso de soldador, había un chico, Marcos, que no soldaba bien. Sin saber por qué, más tarde hablando con él, me dijo que hace 5 años tuvo un accidente con el coche. Quedó en coma por un golpe en la cabeza. Al despertarse después de 9 10 días aprendió a caminar de nuevo porque quedó con parálisis en la parte izquierda. Se recuperó pero no 100%. Quedó con el brazo izquierdo bastante mal, no podía levantarlo más arriba de su hombro, incluso sin tener nada en la mano, vocalizaba mal  y andaba un poco cojo. Carlos nuestro profesor le dijo que el Reiki le podía ayudar.

Un día me trajo una botella de leche de su vecino que tiene granja y le dije que iba a bajar a la tienda Ginkgo Biloba a preguntar sobre el Reiki y donde justo a la puerta ponía Reiki, Yoga etc… Entramos y hablamos con María, y Marcos se ha quedado a pensar si darse o no 3 sesiones de Reiki, luego decidió hacérselas (miércoles, jueves y viernes).

Miércoles se quedó dormido toda la sesión, no sé si jueves y viernes, pero el lunes en el curso, hablando con él me di cuenta que hablaba muy claro y que le podía entender muy bien. Me dijo que viernes por la noche levantó una bombona vacía con su brazo izquierdo hasta arriba. No me lo podía creer. Es algo fantástico y sin palabras para explicar. Las venas de su brazo empezaron a verse. Estaba muy emocionado. Normal, después de 5 años que le pase esto...

Ese fin de semana trabajó en una fiesta y hasta hizo doble trabajo del que hacía hasta aquel momento. Ahora está bien. Me dijo que le gustaría hacer 3 sesiones más.

A la semana de esto he visto carteles en el pueblo de curso de Reiki, fui corriendo a Ginkgo Biloba y me apunté. Hablé con Zaím por teléfono y en poco tiempo hice el curso Reiki nivel 1.

Es algo maravilloso, tanta tranquilidad y paz, es algo increíble.

Y hablando de mí, tomaba pastillas orfidal por problemas de tranquilidad y nervios. Al acabar el curso ya no tomé más y estoy mucho más tranquila.

Al hacerme las sesiones un fin de semana descubrí que me desaparecieron unas venas finitas de las piernas en la parte de abajo y arriba (varices), en tan solo 6 sesiones.

Te doy las gracias Zaím, por todo, por la gran puerta abierta, por atenderme, por la felicidad y la tranquilidad que siento.

Muchas gracias.           

Diana

 

 

 

Me he iniciado en el Reiki, el 19 de enero 2008.

He llegado a él buscando una solución a mi enfermedad.

Unos meses después de nacer mi hija en el año 1999, me comenzó a doler el cuerpo. Mis piernas, mis brazos, mi espalda, el día a día era una carga insoportable. Después de someterme a pruebas, como análisis, placas…cuyos resultados estaban bien, no me daban respuesta al dolor que sentía. Me dirigí a un especialista. Una vez más, más análisis,  más placas… así un año, y todo estaba bien. Un día leyendo una revista, hablaban de la fibromialgia y me identifiqué con la misma. Efectivamente, unos meses después el reumatólogo me diagnosticó fibromialgia, una enfermedad crónica e incurable. Después de visitar otros centros médicos todos coincidían en el diagnóstico.

Me recetaron antidepresivos, analgésicos y relajantes musculares. Yo no entendía porque me tenía que tomar todo aquello si mi físico estaba bien y yo no me sentía deprimida… tan sólo tenía dolor. Finalmente decidí tomarme los analgésicos.

Hoy me tomaba uno, mañana dos, pasado cuatro y así sucesivamente, pero mi dolor no remitía. Sólo desaparecía cuando yo estaba bien, es decir, tranquila, o haciendo algo que me gustaba… entonces me di cuenta de que mi enfermedad dependía de mi estado de ánimo y no tomé más pastillas.

Al pasar un tiempo, mi médico de cabecera me había dado una baja laboral porque el día a día se hacia más difícil. Me decía: "cómo te vas a poner bien si no tomas el tratamiento". En ese momento lo que necesitaba era un descanso. Trabajaba por encima de mis límites, me exigía demasiado, tanto a mi como los que estaban a mi lado. Muchas cosas que hacían y decían los demás me afectaban y me causaban sufrimiento… y eso me llevaba a tener más agotamiento físico y mental.

En ese momento conocí el yoga, el cual me ayudó bastante, sobre todo a comenzar a ver la vida desde otra perspectiva.

Mi médico – psiquiatra me sometió a una terapia para ayudarme a convivir con el dolor… pero yo cada vez tenía más preguntas sin respuestas…

Me puse en contacto con una asociación de enfermos de fibromialgia, que cada vez que nos reuníamos sentía que me  hundía más. No había ninguna propuesta para mejorar. Tan solo se hablaba de dolor y dolor y dolor y dicha  asociación ( como hoy en día) quería que se reconociese tal enfermedad y solicitar una minusvalía.

"Oh Dios!" Pensé, "yo no quiero una minusvalía, yo quiero buscar una alternativa para que mi dolor disminuya, quiero sentirme mejor". Y  a partir de ahí me puse a buscar  un camino, abandonando dicha asociación.

Empecé a ir a natación  y en la piscina había un chico que daba masajes, un día decidí ir a darme uno, el terapeuta se llama Andrés.

El primer día que me fui a dar mi primer masaje, ¡Qué bien me sentí, aquel día! (Había encontrado el camino hacia mi sanación a pesar de no ser consciente de la misma.) Era como si una gran carga sobre mi cuerpo desapareciera.

Algo había en aquella persona, había conectado muy bien con él, estaba muy relajada, muy tranquila en sus sesiones… y después de cada masaje dedicaba un tiempo a imponerme sus manos, Andrés me dijo que la imposición de manos era una terapia llamada Reiki.

Todos estos años seguí yendo a junto de él, porque, cada vez que iba, mi dolor desaparecía temporalmente. En agosto del 2007, me sentía muy mal y una vez más acudí a darme unas sesiones. En la tercera sesión, me sorprendí tanto de lo que pasó…que creció mi interés por saber más sobre el Reiki y un día le pregunté si yo podía iniciarme, a lo que me contestó que si.

Un buen día me hablan de Zaím, le llamo y le hablo de mi interés por hacer el curso de Reiki. Yo pensaba "luego cuando tenga dolor yo misma me impongo mis manos y me alivio…"

El 19 de enero de 2008, recibo mi iniciación de manos de Zaím, y a partir de ese día mi fibromialgia desaparece (eso quiere decir que la fibromialgia sí se puede curar). Y con ella desaparecen mis miedos, mis penas, mis traumas… y esto conlleva que siento que he tomado “conciencia de la vida”.

Me di cuenta que ese era el camino que estaba buscando.

A día de hoy, recién  iniciada en el  segundo nivel, sigo aprendiendo a crecer interiormente y en esta enseñanza la parte más importante es mi maestro Zaím, al que doy gracias por haberlo encontrado en este camino.

El Reiki me está enseñando lo que es la vida.

                                                                Un abrazo muy fuerte.           María 

 

 

 

Siento haber tardado tanto en enviarte el comentario de la Iniciación, te diré que fue una sensación extraordinaria, durante el tiempo que duró sentí como si una corriente me recorriera el cuerpo empezando por los pies  hasta subir a la cabeza, quede relajada, tranquila y esa noche dormí como hacía mucho tiempo que no dormía. No solo esa noche sino que también las siguientes.

Ahora estoy haciendo la  sadhana, llevo doce días y las sensaciones son muy distintas de unos días a otros. Algún día cuando la hago quedo en una relajación total, otras veces incluso en alguna de las posiciones llego a quedarme dormida. Sin embargo otros días  noto cierto malestar, incluso cambios de humor, pero la verdad es que estoy contenta y satisfecha con lo que estoy aprendiendo.

Hasta pronto.

Teresa

 

 

Desde la habitación secreta en el profundo de mi corazón hasta el último punto de luz en el universo, gracias Zaím. Así resuena para mí todo lo que hiciste. Me abriste una inmensa puerta que sinceramente no me esperaba. Fue un cambio de vida, un cambio de hogar un cambio a mejor sin limitaciones.
Gracias por haberme abierto la puerta de la luz, hermano. En la vida siempre pasan acontecimientos y personas que nunca olvidaremos por intensidad de mensaje o de experiencia vivida. Gracias por haberme recogido en el aeropuerto de Madrid para ir al curso en Lugo. Gracias por estar allí. Gracias por existir, gracias por haber escogido este camino. Gracias por existir, simplemente gracias y todavía gracias, gracias no puedo parar de dar gracias. Fue tanto el cambio que mi vida ya es un agradecer continuo por las múltiples bendiciones que recibo. Gracias Zaim, la verdad que no consigo centrarme para escribir un mensaje para que los demás puedan conocer lo que haces... lo explicaré solo con una palabra... GRACIAS ZAIM GRACIAS POR ESTAR ALLI GRACIAS POR EXISTIR, HERMANO ZAIM.
GRAZIE MILLE como se suele decir en Italia, lamento los errores de ortografía, tu ya me vas a entender. El reiki es mi madre ,es mi casa es mi esposa es mi hija, mi perro, todo, la cocina* que hago todo es reiki. Estoy evolucionando mucho conociendo otras técnicas, ma la sensación que tengo es que el reiki es la bombilla que tu encendiste definitivamente ,la luz inapagable, incandescente a la que tú me conectaste. Siempre aumenta en intensidad. Todo es amor y en amor me estoy trasformando y gracias a TI.
MI luz va contigo... y nunca dejarás de ser mi maestro, Zaim.
Con mucho amor desde la habitación secreta de mi corazón hasta el último punto de luz en el universo, Gracias.

 

Devanurakti

*Devanurakti es el nombre de maestro de Reiki de un chef italiano de alta cocina que actualmente trabaja en importantes establecimientos hosteleros en España

 

Me llamo Mª Carmen y vivo en Silleda (Pontevedra). Tengo 41 años. Sufro una serie de enfermedades de las denominadas “raras”, lo que de por sí ya es bastante raro, pero más raro resulta que todas esas enfermedades que manifiesto, se hallan confundidas y entremezcladas como en un “cocktail”, lo cual ha impedido que durante estos diecisiete años que “oficialmente” llevo enferma, los médicos no hayan tenido nada clara la etiqueta con que dar nombre a mi caso. Pero el nombre es lo de menos, lo importante es que durante estos diecisiete años mi calidad de vida ha ido cayendo en picado. Progresivamente, he tenido problemas de piel múltiples, despigmentaciones, picores, pérdida del pelo, etc. Pero lo que más me ha limitado y preocupado hasta el punto de que ha llegado a obsesionarme seriamente es la miopatía que padezco, la cual me impide en estos momentos levantarme de una silla sin poder apoyar los brazos, o no poder usar un inodoro de altura convencional, no poder prácticamente subir escaleras, etc.

Todos estos años, sin embargo, estuve trabajando con normalidad; cierto es que no siempre mis limitaciones fueron tan severas, han ido progresando paulatinamente a lo largo de estos años, pero en los dos últimos  ese progreso ha sido mucho más rápido. Fui aguantando como pude, pero el verano pasado llegué al límite de mis fuerzas y comencé a entrar en un estado depresivo continuado por el que tuve que coger una baja laboral.

Pero esa cosa que se llama “casualidad” y que desde luego no existe, hizo que un día hojeando un periódico viera una entrevista a un  tal Zaím, que había venido a Lalín a impartir un curso de “reiki”. Y yo, que soy de naturaleza curiosa, me dije ¿qué narices es eso del reiki?. Leí con avidez la entrevista, en la que este hombre afirmaba que no existen las enfermedades incurables, y hablaba de una persona en Lalín que se había curado de una fibromialgia con reiki. Aunque no volví a pensar en el asunto de momento, registré todo esto cuidadosamente en mi interior.

Los días fueron pasando y yo empeorando cada vez más. Un sábado me desperté totalmente destrozada física y emocionalmente. Para colmo, tenía que acompañar a mi marido a una visita familiar que yo detestaba, lo cual empeoraba la situación. Decidí ir al centro Ginkgo Biloba, que es donde Zaím había dado el curso, y hablé con Pilar, a la que expliqué someramente lo que me ocurría, aunque estoy segura que mi aspecto ya denotaba a las claras mi lamentable estado. Pilar me habló maravillas de Zaím, de sus clases y del tipo de persona que era, me dio su teléfono y me animó mucho a que hablara con él, asegurándome que iba a quedar muy satisfecha porque se trataba de una persona excepcional.

El resto del día fue horrible para mí, hasta el punto de que no era capaz de evitar la angustia ni las lágrimas que asomaban a mis ojos a la mínima ocasión, más aún cuando me preguntaban qué me ocurría. Pedí disculpas a todos por mi comportamiento, y les dije simplemente que no me encontraba bien. No podía hacer otra cosa. Mi marido, que es una bendición para mí, se debatía entre la consternación y la impotencia.

Volvimos a casa por la noche y le obligué a que se fuera a dar una vuelta con sus amigos, que se despejara, y sobre todo que se “despegara” de mí un rato, porque yo notaba perfectamente que el mismo daño que yo sentía se lo estaba haciendo padecer a él.

Eran las diez de la noche, y decidí llamar a Zaím. Como no tenía ninguna esperanza de que me atendiera ese día y a esas horas, pensaba dejarle un mensaje para que me avisara cuando estuviese libre y poder llamarle en otra ocasión. Pero no fue así, y Zaím atendió mi llamada. No le importaron ni la hora, ni que en ese momento iba conduciendo de vuelta hacia su casa, seguramente cansado, ni el hecho de que no me conocía absolutamente de nada. Cuando mi marido volvió a casa aún estábamos hablando, y seguimos un buen rato. Eran más de las doce cuando nos despedimos, y para entonces yo ya estaba mucho más calmada, y la angustia y la opresión en el pecho habían disminuido considerablemente. Sus palabras, sus silencios, su voz misma fueron un bálsamo para para mi cuerpo y mi espíritu atribulados.

El fin de semana siguiente asistí en Coruña a un curso de Equilibrio Emocional impartido por él y pude conocerle personalmente. Allí conocí también a otra gente con sus problemas, con sus angustias, gente que buscaba una salida, una puerta, una bocanada de aire. Algunos de ellos ya habían recibido sesiones de reiki, y decían que era maravilloso. Zaím también me insistió en que debería recibir unas sesiones y luego la iniciación para poder darme reiki a mí misma.

El curso fue tremendamente productivo, las técnicas de EFT realmente funcionan y pude comprobarlo personalmente en mí, en el resto de participantes, y con el tiempo en otras personas a las que intenté ayudar a superar algún problema emocional. Pero quien de verdad me impactó fue Zaím. Nunca había conocido a nadie que mirara así a los ojos, que infundiera tanta paz, que prestase tanta atención a lo que le decías. Y debo decir que yo no soy nada mitómana, hay muy pocas personas en el mundo de las que puedo decir que me han impactado. Pero Zaím es una de ellas.

Siguiendo su consejo, acudí a unas sesiones de reiki con Andrés, un terapeuta al que yo ya conocía con anterioridad, y que resultó ser también discípulo de Zaím, cosa que yo ignoraba. Ahora ya es también Maestro, y mi consejero más inmediato. Y lo que me ocurrió en esas sesiones me dejó atónita y tremendamente impresionada. No explicaré lo que ocurrió porque lo mejor es que cada uno vaya sin prejuicios y vea lo que pasa…que a lo mejor aparentemente no pasa nada, y ello es completamente normal. Lo importante es lo que empieza a ocurrir en tu vida a partir de entonces. Y estate atento, porque seguro que empiezan a ocurrir cosas.

Hice el primer grado de reiki en el mes de septiembre y sé que nunca podré abandonarlo. Y no porque me haya ocurrido nada extraordinario o fuera de serie, si dejamos de lado el hecho de que en la primera sesión que di a mi marido le desapareció una conjuntivitis, de que posteriormente le desapareció el dolor que tenía en un hombro, en las rodillas, en la espalda… Que a mi madre, que sufre insomnio crónico hace años, tras una única sesión consiguió dormir a pierna suelta aquella noche tras pasar todo el día emitiendo suspiros profundos que la desconcertaban, que yo misma me hice desaparecer un flemón que tenía en una encía simplemente poniendo mis manos sobre la zona dolorida…No son experiencias extraordinarias que dan un vuelco a tu vida, como sé que le ha ocurrido a otra gente porque ellos mismos me lo han contado. Pero para mí lo más importante es que yo no he vuelto a sentir angustia ni a llorar ni a preguntarme por qué me tiene que pasar a mí lo que me pasa.

Además, desde que comenzó todo este proceso, he sido rediagnosticada, y me han puesto un tratamiento, cosa que hasta el momento no había ocurrido. Pase lo que pase, mejore físicamente o no, sé que estoy curando mi alma, que es lo más importante que tengo como ser humano. Y estoy muy tranquila y sé que el día de mañana recordaré esta época de mi vida como una etapa muy feliz (leí en alguna parte que raramente somos conscientes de ser felices, sino que después recordamos haber sido felices) a pesar de todas mis limitaciones físicas. Me siento llena de vida, y no es algo subjetivo (aunque esta subjetividad sería suficiente para mí) porque la gente que me conoce me lo dice, me habla de la gran mejoría que nota en mí de un tiempo a esta parte, tanto física como emocionalmente.

Veo los problemas como algo extrañamente ajeno a mí misma, como algo que ya no me puede quitar el sueño. Sé que de un modo u otro conseguiré solucionarlos a medida que se vayan presentando. Procuro disfrutar del momento presente todo lo que puedo, intentando sanar el pasado para que nunca pueda volver a dañarme en el presente, y no pienso en el futuro más que como la promesa irrompible de que me sentiré mejor cada día que pase.

En definitiva, lo más importante que me ha aportado el reiki hasta el momento es una confianza ciega en la vida, la completa certeza de que todo está bien sea lo que sea, lo cual reconozco que es totalmente irracional e inexplicable. Y por lo tanto no pretendo con ello convencer a nadie de nada, simplemente exponer lo que siento y cómo lo siento.

El segundo aspecto más importante  es el comienzo de la verdadera autoconciencia y del conocimiento más profundo tanto de mí como de las personas que me rodean. Me he vuelto más observadora, más reflexiva, más serena, y espero que más comprensiva tanto conmigo misma como con los demás. Y siento que es un proceso que una vez comenzado es imparable aunque también creo que dura toda la vida y nunca llegamos a completarlo.

Espero con ilusión la obtención del segundo grado de reiki, que haré en un mes aproximadamente. Ojalá que tenga la oportunidad de ayudar a mucha gente en mi vida aunque sólo sea aportando mi testimonio, pues es mucho más gratificante dar que recibir.

Enhorabuena, Zaím, por haber recibido la consciencia, la comprensión y el conocimiento de las bendiciones que el amor divino derrama en todos los hombres, y gracias por no guardártelas sólo para ti, compartiéndolas y repartiéndolas abundantemente con todos los que tenemos la dicha de haberte conocido.

Me siento muy afortunada de que tú seas mi Maestro. Sirva este testimonio para dar fe de ello.

Mª Carmen

 

 

 

 

QUERIDO AMIGO Y MAESTRO ZAIM:

No quisiera que esto pareciese un testimonio estilo americano, de esos que a veces cuesta creer, pero por otra parte no sé cómo dejar reflejado todo lo que el Reiki ,gracias a tí, hizo en mi vida. Cuánta razón llevaba aquella conocida cuando, quizás en unos de los peores momentos de mi vida, me nombró aquello que jamás había oído, REIKI... qué bien hice guardándolo en mi memoria para, algún tiempo después, ponerme en contacto contigo.

Varios intentos de suicidio, la soledad como compañera, la incomprensión de amigos y familiares....el diagnóstico de una enfermedad degenerativa incurable y mi lidia por mantenerme firme a mis ideas en contra de toda la humanidad no hubiera sido posible si, en su momento, no me hubieses puesto mirando al frente del camino que debía tomar. El del AMOR, aquello que crece cuanto más se reparte. Hoy querido maestro, he formado una familia feliz; tengo un hermoso hijo de 14 meses a mis casi 40 años y un compañero de viaje como siempre había soñado porque....LOS SUEÑOS SÍ QUE EXISTEN, EL REIKI ES EL MEJOR DE ELLOS...el mensaje vuela solo, este es su final.

GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. QUE DIOS TE GUARDE EN LA PALMA DE SU MANO HASTA QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR (Y DESPUÉS TAMBIÉN). TE QUIERO. NAMASTÉ.

Nandi

 

 

Entrando en la pagina web encontré un apartado sobre donde dejar tu sensación sobre Reiki. Pues bien! me llamo Maria, soy de La Coruña y este fin de semana, 2 y 3 de julio, hice mi iniciación. Hace tiempo quería pero entre que el desconocimiento y la desidia me llevaban por un camino doloroso y lleno de espinas... conocí a Edain... ángel caído del cielo el día que falleció mi papá. Ella me despertó el poder innato que hay en mí y le pedí que me iniciara. No quería, así que me daba vueltas hablándome de Zaim. En fin... no entendía por qué ella siendo maestra quería que fueses tú quien me iniciara, así que acepté y la rueda mágica del universo se puso en marcha!!! Y llegó el 2/07/2011... allá me fui a Sta. Cruz y cuando te vi a ti, Zaim, supe que tú eras mi maestro... sentí que todo se movía... sentí cómo mi cuerpo se revolvía interiormente y que tú eres el hermano que no tuve. Mi vida giró hace 2 días!! y la felicidad que siento es tan grande que aunque quiera expresarlo en este mail no me llega el espacio. Por fin puedo decir TENGO UN MAESTRO!! gracias, abrazos, besos, más abrazos... Namasté.

María

 

 

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